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Una mujer hindú trabaja a destajo en un taller de Camboya. Las condiciones laborales son pésimas.
 

La explotación se extiende por el tercer mundo



Oneyda, la voz de las trabajadoras textiles


Sus horarios excesivos no les dejan tiempo para ocuparse de su hogar


Honduras

En este país centroamericano, el 65% de las mujeres está empleada en la industria textil. Las hondureñas tienen una media de cuatro hijos y trabajan 12 horas diarias por 30 euros a la semana. Los hijos mayores no van a la escuela para cuidar a sus hermanos.

Marruecos

El 80% de las mujeres tiene que sacar del colegio a sus hijas para que cuiden de los hermanos más pequeños. Sus horarios excesivos no les dejan tiempo para ocuparse de su hogar. Estas niñas acaban en las fábricas de confección, como sus madres.

Camboya

Uno de cada cinco jóvenes trabaja en una fábrica de confección, que exporta a Estados Unidos o a la Unión Europea. Las textiles son la única salida. Una de cada cinco mujeres mayor de edad trabaja en la industria de la confección por sueldos ínfimos.

Colombia

Las mujeres que trabajan en el ramo de la floricultura ganan el salario mínimo. Éste cubre sólo el 45% de las necesidades básicas de una familia. Las últimas reformas laborales empeoraron sus condiciones de los 6 millones de empleados.

Kenia

Mujeres y hombres van caminando hacia las fábricas textiles porque el autobús les costaría alrededor del 25% de su salario. Además, hay fuertes sanciones por retraso. Las mujeres representan el 75% de la mano de obra de este negocio.

Sudáfrica

El 69% de los trabajadores eventuales y estacionales de las explotaciones frutales y el 26% a tiempo completo son mujeres. El salario apenas alcanza para cubrir la mitad de las necesidades básicas de sus familias, que tienen una media de casi cuatro hijos.


Textos: Susana Velasco
Foto: Gema Checa