Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Hannah, 24 añosVino a España embarazada y sin dinero
 

Mujeres solas en Las Pateras



Pateras: Cuatro inmigrantes nos cuentan su experiencia


Cuando vas acompañada te respetan más


Aunque muchas mujeres llegan embarazadas a nuestras costas, no todas salen en estado de su país. Las marroquíes sí suelen hacerlo, pero para las subsaharianas el viaje es largo y peligroso y se quedan encinta por el camino, bien de sus parejas, bien fruto de violaciones o porque son obligadas a prostituirse.

“No es lo mismo viajar sola, como Mary, que con pareja, como fue mi caso –dice Mariam–. Cuando vas acompañada te respetan más. Me casé cuando tenía 17 años con un chico de 19. Era futbolista profesional y yo estudiaba Geología y participaba en competiciones de élite de artes marciales. No nos iba bien y en 2001 decidimos probar suerte en Europa”.

Los conflictos étnicos, las guerras y el caos económico están detrás de todo. Y aprovechándose de la penuria, entran en juego las mafias. “Es el único camino que les queda para llegar a Europa, ya que no existe la vía de los cupos –número de emigrantes requeridos para una actividad determinada– con ningún país de la zona ni acuerdos bilaterales”, denuncian desde Karibú.

Alguien les dice que en Europa podrán conseguir hasta 600 euros por el mismo trabajo por el que cobran 20 en su país. Lo que desconocen es que al firmar un contrato con las organizaciones que les prometen un futuro de éxito, se endeudan por 40.000 ó 50.000 euros.

Para cuando quieren darse cuenta de cómo saldarán esa deuda (la prostitución en el caso de ellas, el tráfico de drogas en el de ellos), ya es tarde. A la mayoría les han realizado antes un ritual vudú: se apoderan de vello de su cabeza, pubis y axila, trozos de las uñas de manos y pies y una gota de sangre en un algodón. Así se garantizan la ciega obediencia.


Textos: Isabel G. Méndez
Foto: F. García/D. Sánchez