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Pierre, 27 años: Viajó a pie, en moto, oculto en remolques.
 

Pierre, 27 años



Cuatro inmigrantes nos cuentan su experiencia


Viajó a pie, en moto, oculto en remolques...


Desde que salió de Camerún, en 2002, hasta que llegó a Marruecos vivió una odisea. Viajó oculto en remolques, en moto, a pie... y tuvo que construir su patera. “En el agua piensas en la muerte, pero siempre es mejor morir que volver”, confiesa Pierre. Cuando llegó a Fuerteventura, le detuvo la Guardia Civil. “Me internaron durante 40 días en un centro de refugiados y luego me enviaron a Madrid”. Estuvo en un albergue, después durmió en la calle junto a otros africanos y ahora ha conseguido compartir un piso, gracias a la Capellanía Africana. ¿El futuro? Incierto ya que ahora se gana la vida con la venta ambulante.

Paul, 32 años: Perdió a tres compañeros durante el viaje

Cuando Paul preparó su viaje a Europa no imaginó que tardaría casi dos años en llegar. Abandonó Camerún a los 28 años, en enero de 2001, con 1.000 euros ahorrados de su trabajo como carnicero. Al llegar a Nigeria, atravesó el desierto escondido en un camión de arroz junto a 200 personas. “Tres de ellos murieron y sólo pudimos enterrarlos en la arena”, recuerda. En Argelia vivió año y medio para reunir el dinero del viaje a Marruecos. “Zarpamos a Fuerteventura en octubre de 2002. Fueron 21 horas de pesadilla, en cuclillas, empapados y achicando el agua”. Su sueño acabó a 10 kilómetros de la costa. Hoy vive en Madrid, acogido por la Capellanía Africana. Su objetivo: encontrar trabajo.


Textos: Isabel G. Méndez
Foto: F. García/D. Sánchez