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Niña pequeña aprendiendo en  una escuela rural
 

Salir del analfabetismo



Dos de cada tres mujeres en el mundo no tienen acceso a la educación


“Sólo mi uniforme vale la mitad del sueldo de mi madre


"El aumento del 1% en la matriculación secundaria de las niñas genera un incremento del 0,3% en el crecimiento económico de los países que lo aplican. Si las mujeres recibieran la misma educación que los hombres, la producción agrícola aumentaría hasta el 22%”, explica Carmen Aragonés, secretaria ejecutiva de la fundación InteRed, una ONG especializada en educación que trabaja en 15 países de África, Latinoamérica y Asia. “Las mujeres educadas son menos vulnerables al sida, tienen menos hijos y logran que éstos estén mejor nutridos e inmunizados”, añade.

Pero la alfabetización en países en vías de desarrollo no es fácil: el precio de los materiales escolares o las matrículas excluye a las niñas de las aulas. Por esta razón, en el África subsahariana ha surgido una especie abominable, los gavilanes, hombres que se ofrecen a pagar la matrícula escolar de las adolescentes a cambio de sexo.

NO ES SÓLO CUESTIÓN DE DINERO

Algunos padres sacan a sus hijas del colegio cuando éste se encuentra lejos de casa por miedo a que sufran asaltos sexuales o porque no hay aseos para chicas. Si se mantienen las tasas actuales, la igualdad en educación no se obtendrá hasta 2025 y el número de mujeres no alfabetizadas tampoco va a decrecer. Lograr la matriculación universal en primaria para el año 2015 en los países en desarrollo costaría cerca de 132.000 millones de euros, según Naciones Unidas: algo menos de lo que ha costado el conflicto de Irak. “En países con alto desarrollo humano la media del gasto público en educación es el 4,8% del PIB, frente al 2,8% en los países de desarrollo humano bajo”, dice Carmen Aragonés.

El resto del dinero han de ponerlo las familias.


Textos: Carmen Jiménez
Foto: Manuel Charlón