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Marcelina Lora, 45 años: “tuve que empeñar hasta las sábanas”
 

Marcelina Lora, 45 años



La dificultad de algunas mujeres para salir del analfabetismo


“tuve que empeñar hasta las sábanas”


Si pagar una matrícula para poder ir al colegio resulta difícil a muchas familias de los países en desarrollo, no hablemos ya de acceder a la universidad. “Para estudiar Pedagogía tuve que empeñar la radio de casa, el reloj de mi marido, una cadena de oro, hasta las sábanas...”, cuenta Marcelina Lora, profesora de instituto en Santo Domingo (República Dominicana).

Marcelina tiene 45 años y recuerda las dificultades que tuvo su familia para que se iniciara en los estudios: “Éramos pobres y, para ir a la escuela, mi madre tenía varios trabajos; vendía helados, arepa (pan)... Mi padre entendía su insistencia por darnos estudios. Recuerdo que cortaba los cuadernos por la mitad con el cuchillo para repartirlos entre los hermanos. Eso sí, cuando acabé la carrera mi madre estaba feliz”.

El mismo empeño que puso su madre está empleando ella con sus tres hijas. “Todas estudian. Lo único que les he pedido desde pequeñitas es que se apliquen, que me den un título. Y es que, la única forma que tiene el pobre de salir de pobre es estudiando”, asegura Marcelina.


Textos: Carmen Jiménez
Foto: Manuel Charlón