Según los manuales de buenos modales es de mala educación comer descalzo, coger la comida con los dedos, llenar una mesa de tupperwares o picotear todos a la vez del mismo plato. Pero con el calor estival y las vacaciones, las costumbres se relajan y hasta los más refinados guardan el protocolo entre los abrigos y las bolitas de naftalina. ¿Se llevaría alguien las manos a la cabeza por ver a una familia en la playa comiendo en bañador y descalzos? La respuesta es no.
Hemos seleccionado los lugares de encuentro estivales más propios de estas fechas y te proponemos las situaciones más desenfadadas en las que, sin perder la elegancia, puedes saltarte las normas. Son las licencias del verano: disfrútalas.
EN LA BARBACOA
Comer con los dedos. Está claro, atacar una chuleta de palo con cuchillo y tenedor puede hacer estallar de la risa a todos
tus amigos. Pero, ojo, no comas con la mano los chorizos, la morcilla o la butifarra: ayúdate de una rebanada de pan y de dos dedos.
Evita el torso al aire. Aunque comer en biquini es una tentación, hay un gran surtido de pareos, vestidos de tirantes y camisetas para la ocasión.
Esperar al cocinero. No empieces a comer si él todavía no puede abandonar la parrilla y sentarse con todos.
EN LA PLAYA
El bronceador. Pasar sensualmente por el cuerpo de tu pareja un protector solar no está reñido con el buen gusto. Eso sí, no te acarameles más de la cuenta: no estás en tu casa.
El perro. Infórmate de si están permitidos en la playa. En caso afirmativo, vigílalo para que no invada a las sombrillas ajenas, sobre todo, si hay niños.
Aseo corporal. Evita cortarte, limarte, pintarte las uñas o darte un repaso de pedicura. Ten presente que la playa no es un salón de peluquería.
La música. Si te gusta tomar el sol o leer escuchando buena música, no te vayas de vacaciones sin unos buenos cascos, así no sufrirás incómodos altercados con tus vecinos de toalla.
EN EL CHIRINGUITO
El tono de voz. En las terrazas, con eso de que estamos al aire libre, alzamos inconscientemente la voz. Intenta mantener siempre un tono moderado, si no quieres que los demás participen de tu conversación.
Picar de un plato común. Es impensable comer una ensalada en platos individuales. Pasa lo mismo con las raciones, pero ten en cuenta que la mesura es tu mejor aliada para no quedar como una ansiosa.
Las sobras. Evita que las raciones convivan felizmente junto a los platos con restos de comida.
El trasiego de platos. En un chiringuito hay que relajarse y probar de todo. No hay ningún problema en pasarse los platos.
DE PICNIC
Comer en el suelo. Como estamos en el campo, nadie protestará por comer sentado en el suelo. Y no pasa nada si te sientas descalza a la mesa.
Saltarse los horarios. Ese paseo que duró más de la cuenta, o el lugar ideal que nunca se encuentra, hace que los horarios se salten a menudo. No hay problema, el caso es disfrutar.
La siesta. Sacrosanta en un picnic y biorrítmica por excelencia, con lo que cada uno puede decidir bajo qué árbol hacerla y cuándo iniciarla.
Menaje de usar y tirar. Cubertería de plástico o manteles y servilletas de papel están plenamente recomendados. Hay vajillas chic de usar y tirar que conviven perfectamente con las fiambreras.