Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

La bailarina está convencida de que la disciplina es terapéutica para estos niños.
 

Ana Díez, la profesora



Enseña a bailar a niños sin recursos


Fui de las primeras alumnas de Víctor Ullate


¿Qué impresión te dieron los chavales el primer día?

Entraron como terremotos. No me escuchaban y no estaban atentos. Están acostumbrados a llamar la atención para que les hagas caso, la típica estrategia de niños faltos de cariño, y yo busco lo contrario. Ya han aprendido cuál es su lugar.

¿Por qué te planteaste dar clase a este grupo?

Fui de las primeras alumnas de Víctor Ullate y renuncié a mi carrera por tener a mi hija. Víctor sabe que tengo especial sintonía con los más pequeños y el proyecto me entusiasmó desde el principio. No podía negarme a una cosa así.

¿Eres especialmente blanda con estos niños?

Con los pequeños de los centros de menores inconscientemente me ablandé bastante al principio. Soy madre de una niña de 3 años y me conmovían mucho. Luego, me di cuenta de que debía ser firme pero tierna. La disciplina es más terapéutica para ellos que los paños calientes. Están poco acostumbrados a que alguien se fije y se preocupe por ellos.

¿Tu mayor satisfacción?

Los educadores que les cuidan dicen que ha crecido su nivel de concentración, son más tranquilos y menos hiperactivos. La danza les quita la apatía.


Textos: Ana S. Juárez
Foto: Sofía Moro