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Aurora: víctima del maltrato
 

La pesadilla no ha terminado



Violencia doméstica


Por si fuera poco, siempre están los niños por medio, una preocupación más para estas mujeres


Así lleva cinco años, escondida, sin opción a ayudas del gobierno porque sus abogados aún no han logrado darle la sentencia de separación y mientras su marido hace la vida de siempre.

La pesadilla no ha terminado, a más de 1.000 kilómetros de su agresor Aurora aún le sueña: “Una vez aquí, aunque estaba ya alejada, dormía con todas las ventanas cerradas y seguía aterrorizándome la idea de que pudiera encontrarme. Todavía tengo pesadillas de persecuciones”.

Por si fuera poco, siempre están los niños por medio, una preocupación más para estas mujeres: “Mis hijos lo han pasado muy mal. El más pequeño no podía ver cerca de él a ningún hombre; lloraba de pánico. El mediano se quedó bloqueado, dejó de hablar, solo se comunicaba por señas. La mayor se volvió muy autoritaria y agresiva, imitaba la conducta de su padre”.


Textos: Fátima Yráyzoz