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Nadine Trintignan:Directora de cine francesa y madre de una víctima de la violencia doméstica
 

NADINE TRINTIGNANT



Violencia doméstica


Directora de cine francesa y madre de una víctima de la violencia doméstica


"“Los agresores se ceban más en las mujeres libres que en las sumisas”

Cuando Marie murió, se encontraba rodando La biografía de Colette a las órdenes de su madre, la directora Nadine Trintignant. Trastornada por el suceso, la cineasta escribió el libro Mi hija Marie, una carta abierta a su hija donde intenta exorcizar el dolor y los remordimientos por no haber sabido ver lo que estaba pasando.

¿La lectura de tu libro puede ayudar a concienciar a las mujeres sobre el maltrato?

Sin duda. Lo que me motivó a escribir este relato fue paliar las graves mentiras que se dijeron sobre el suceso; tales como justificar el brutal asesinato de mi hija y considerarlo un crimen pasional. Creo que matar a una mujer nunca puede ser pasión, sino lo contrario a cualquier acto amoroso. Espero que este libro sirva de ayuda.

¿Existe un perfil de mujer agredida?

Los agresores se ceban más en las mujeres libres que en las sumisas. El agresor es un exhibicionista de dominio, por eso no creo que exista un perfil de maltratada, sin embargo, sí lo hay de maltratador.

Asusta pensar que alguien como tú no supo ver un maltrato en su propia familia...

Eso me hizo sufrir durante muchísimo tiempo un sentimiento de culpa. La veía cada día a través de mi cámara y no pude darme cuenta. Su último grito fue a través de un mensaje de móvil que en su día no llegué a entender: me escribió un verso de Baudelaire que ahora veo muy claro: “Dolor mío, quédate, no te vayas. Tu hija maltratada”.

¿Crees que la justicia está dictando condenas suficientes a los maltratadores?

Pues no, en absoluto. Las condenas que se están dictando en Francia me parecen muy poco duras. Que a Bertrand Contat, el asesino de mi hija, le hayan caído sólo ocho años por matarla me parece muy injusto. Creo que si a estos agresores se les condenase a cadena perpetua se lo pensarían mucho más. El miedo hace milagros.


Textos: Fátima Yráyzoz