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Olivia Molina comparte escenario con su madre, Ángela, en la obra de teatro El graduado.
 

Olivia Molina



Vocaciones heredadas


“Aspiro a poder ser actriz y tener muchos críos como mi madre”


He tenido mi época rebelde, cuando pensaba: ‘Voy a romper con todo y hacerme arquitecto’. Pero la verdad es que como he mamado la interpretación en casa, siempre ha sido mi sueño, dice Olivia Molina de 25 años, altísima, melena castaña y la huella genética de la saga clavada en los ojos. La joven comprueba ahora cómo su sueño se va haciendo realidad y por segunda vez junto a su madre, Ángela. Primero coincidieron en Jara, el debut cinematográfico de Olivia a los 18 años, ahora repiten en el teatro con El graduado. Ella es como yo, pero con algo más, asegura la actriz consagrada tras 80 películas en su currículo y, quizá por ello, consciente de lo duro de la profesión. De hecho, en un primer momento intentó disuadir a Olivia de seguir sus pasos. Pero no lo logró y cambió su mensaje por el de no renunciar a nada por trabajar.

Esta idea sí ha calado en la joven pues afirma aspirar a ser actriz y tener muchos críos como mi madre. Y es que para la protagonista de Ese oscuro objeto de deseo su vida tiene un motor vital: los suyos. Me veo desde siempre como alguien que forma parte de mi familia, la que me hizo a mí y la que he formado yo. Éste es mi motor laboral.


Textos: Ana S. Juárez y Olga G. Braojos