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Elena, de 23 años, trabaja desde hace dos como profesora de música,  Elena-madre lleva 32 años ejerciendo como maestra en un colegio público madrileño.
 

Profesoras



Vocaciones heredadas


Elena, de 23 años, trabaja desde hace dos como profesora de música


Elena, de 23 años, trabaja desde hace dos como profesora de música, y a veces también doy clase en Primaria, puntualiza ella misma. Elena-madre lleva 32 años ejerciendo como maestra en un colegio público madrileño. Una misma vocación para dos generaciones distintas.

“Ella me enseñó a escribir. A veces se me escapaba decirle en clase mamá. Al vivir tan de cerca su trabajo, cuando tuve que decidir mi profesión lo tuve claro: maestra , nos cuenta Elena que ya a los 12 se colaba en clase de su madre para ver cómo se explicaban las lecciones.Siempre he estado orgullosa de ser la hija de la maestra y nunca me ha dado corte que me señalasen con el dedo, confiesa sin reparo.

Su madre, de 52 años y con otros tres hijos de profesiones totalmente dispares, asegura que al principio era reacia a que siguiese sus pasos porque la situación ha cambiado mucho y ya no se tiene tanto respeto a los docentes, pero vio que no me podía dedicar a otra cosa. Siempre me ha dado buenos consejos para tratar a los niños como lo que son, niños, cómo tener paciencia con sus padres o cómo hacerse respetar, afirma con admiración la joven.


Textos: Ana S. Juárez y Olga G. Braojos