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Mujer sonriendo
 

¡Horror! Me han llamado señora...



Aprende a disfrutar de tu edad


Adáptate a tu nuevo estatus


Nada parece haber cambiado en ti. Eres consciente de que el tiempo te ha servido para ir cumpliendo sueños, pero has estado tan atareada que no has tenido ocasión de asumir tu evolución como mujer; te sientes una niña grande. Y un día en la cola de la panadería, la frutería o en la calle, un joven se dirige a ti con un: “Disculpe, señora...”.

La sorpresa se mezcla con el disgusto que conlleva recibir un insulto semejante. De modo que buscas un cristal que refleje tu imagen y piensas en mujeres que tú consideras señoras y... ¡Cómo no!, aparece el eco de tu madre: “A tu edad yo ya sacaba adelante una casa, un marido y dos criaturas”. De repente sientes que tus treinta y tantos pesan como ladrillos y, aunque intentas no darle más importancia, no puedes quitarte de la cabeza la idea de que realmente el tiempo no pasa en vano y te estás haciendo mayor. “Hacerse mujer es algo natural y hermoso. Tenemos que saber apreciar la belleza que hay en las arrugas y aprender a leer en ellas el esfuerzo que ha costado conseguirlas”, comenta el periodista y especialista en psicología social Pepe Rodríguez.

La presión social

Igualmente, este experto, autor de Morir es nada, ahonda en el trasfondo social de algo tan natural como es cerrar etapas. “Hoy en día, parece que tenemos que pedir perdón por cumplir años, como si envejecer fuese una enfermedad vergonzosa. Esto es un producto más de esta sociedad de consumo, a la que no le interesamos como individuos, sino como seres productivos. Y la mujer ha caído en la trampa, ya que dejar de ser valorada como el ángel del hogar la ha convertido en una esclava de su perfección”, denuncia el experto en psicología. Y es que la mujer ha reforzado tanto sus dotes masculinas que se siente perdida cada vez que afronta su naturaleza, sufre depresiones constantes y otros trastornos derivados del nuevo rol que debe desempeñar. Ese terror a marchitarse, le lleva a sufrir más de la cuenta con las canas, las arrugas y la flacidez y a convertirse en el objetivo indiscriminado del, en ocasiones, absurdo mercado de la estética.

Aceptarse y disfrutar

Para que esto no ocurra, busca un espacio en el que desarrolles tus valores y tu auténtica personalidad. Aceptarte por dentro es fundamental para afrontar con naturalidad el paso del tiempo por tu cuerpo. Por eso, es necesario reforzar la autoestima, madurar sin miedo y disfrutar de cada etapa de tu vida. Evalúate de manera sincera; así no te crearás falsos miedos ni pretenderás vivir en una nube sin aceptar tu situación real. Debes ser capaz de ver tus defectos para suavizarlos o erradicarlos y mejorar, y tus virtudes para potenciarlas. Sin embargo, ojo, el cuidado personal debe existir pero motivado por una actitud de amor hacia uno mismo, no como búsqueda de aparentar ser siempre joven. Así que la próxima vez que alguien se dirija a ti como señora, no se te ocurra darle importancia, pues se trata de exigencias de cortesía.

El lenguaje está vivo y, si a ti, una jabata de treinta y tantos, te han llamado de esta manera, es la confirmación de que esa palabra está en plena evolución. Que no te preocupe la pérdida de lozanía, pues implicaría torpeza. Disfruta por fin de la sutileza, la sensualidad y el estatus que te has ganado. Pues, ¿qué mejor título puede haber para una mujer que ha cosechado logros y experiencias? Nadie mejor que tú puede definir quién o qué eres. Así que queda como una señora y pon la mejor de tus sonrisas.



1: ¡HORROR! ME HAN LLAMADO SEÑORA...: Adáptate a tu ...

Textos: Laura Gómez
Foto: Raúl Urbina