“Los alimentos que tomamos voluntariamente son placenteros, saben ricos y se disfrutan, y eso no ocurre con las medicinas”. Estas cualidades son propias de la comida, según Jesús Jiménez, doctor en Ciencias Químicas y director general de Puleva Biotech. “Por esta razón siempre es necesario distinguir entre alimentos y medicinas”. Esta afirmación arroja luz sobre el debate acerca de los alimentos funcionales y su faceta ‘medicinal’. Son considerados, por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, alimentos funcionales “aquellos que, con independencia de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que afectan beneficiosamente a una o varias funciones del organismo, de modo que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar”. Por lo tanto, no curan enfermedades y tampoco las previenen, sino que “reducen los factores de riesgo que las provocan”. Entre ellos se encuentran las leches enriquecidas con calcio, ácidos, fósforo...; los yogures con vitaminas, los zumos y cereales con minerales... Existe también la categoría de alimentos funcionales naturales, dentro de la que estarían las nueces, que, por ejemplo, reducen el riesgo de arritmias por su contenido en aminoácidos como la L-Arginina.
¿Qué pasa dentro de mí?
¿Sabes que tu piel, tu pelo o tus uñas se benefician tomando ciertos nutricosméticos? Raquel Puig, nutricionista de Danone, nos cuenta el viaje que emprende Essensis (primer nutricosmético lácteo) desde que lo ingerimos hasta que notamos los resultados en nuestro cuerpo. “El intestino absorbe el producto, éste viaja a través de la circulación sanguínea y termina formando parte del proceso metabólico. Essensis contiene vitamina E, antioxidantes naturales, probióticos exclusivos y aceite de borraja, ingredientes que, desde dentro, y tras seis semanas de uso, nutren la piel, la hidratan y aumentan su elasticidad. Danone realizó un estudio de Biodisponibilidad y demostró que la cantidad y efectos estos ingredientes tomados juntos era el doble que si se ingerían solos”.
Alimentos de tocador
Una buena parte de los alimentos que aparecen en la lista de la compra bien podían hacerse un hueco en tu neceser. Magdalena Madariaga, experta en comida ecológica y dueña del restaurante Viva la Vida, nos cuenta los usos cosméticos de muchas frutas y verduras. “El aguacate se puede aplicar como mascarilla, tanto de pelo como facial, ya que proporciona nutrientes. Otra fruta aliada de la belleza es el limón, un antimanchas natural muy eficaz. Y el pepino, por su alto contenido en sodio, que evita que la piel se arrugue”. A la hora de comer, algo que no debe faltar en la dieta de toda mujer es el aceite de oliva, “rico en vitamina E, que protege la piel”.
Restaurante Viva la Vida. Madrid. Tel.: 913 697 254.
Probióticos vs. Prebióticos
Si tuvieses que ponerle cara a una bacteria, seguro que sería la de un bicho feo y malo. Pues has de saber que casi a diario ingieres bacterias vivas (y buenas) que llegan al intestino y lo protegen reforzando el sistema inmunológico. Son los probióticos (del griego, “a favor de la vida”) y se encuentran en leches fermentadas y, según Jesús Jiménez, director de Puleva Biotech, “en embutidos, zumos e incluso alimentos para mascotas”. Los prebióticos, por su parte, son sustancias inertes que el organismo ingiere pero no digiere, ya que sirven de alimento a las ‘bacterias’ buenas o probióticos.
Compras con plus
1. Sanissimo, pavo con Omega 3 (3 €), de Compofrío.
2. Essensis, bebida que nutre e hidrata la piel (3 €/6 ud.), de Danone.
3. Essential, leche con hierro y ácido fólico (1 €), de Pascual.
4. Aceite de soja y girasol con Omega 3 (4 €), de Soy Plus.
5. Pro Activ, con vitaminas A, D y B12 (2 €), de Flora.
6. Bio Vital, yogur vitaminado (2 €), de Clesa.