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Chica leyendo un periódico sentada en un sofá.
 

Medidas para poner en práctica



Tu salud


Alzheimer: 12 hábitos para no perder la cabeza


6. Practica juegos de mesa. Cartas, ajedrez, dominó… todos los que necesiten de estrategia, inteligencia, memoria, e incluso picardía, son una buena medicina. No es el caso, por ejemplo, del bingo, porque este juego no requiere ningún esfuerzo mental.
7. Bebe dos copas de vino al día y come mucho pescado. El consumo moderado de vino se relaciona con una menor probabilidad de desarrollar Alzheimer (hasta un 75%) gracias a sus antioxidantes flavonoides. “Aumentar la ingesta de pescados ricos en ácidos grasos omega-3 (salmón, caballa…) previene y alivia los síntomas del Alzheimer”, explica el investigador americano Greg Cole.
8. Toma medidas contra el estrés. El estrés psicológico puede dañar el cerebro porque las personas vulnerables a la fatiga y la ansiedad se deprimen con facilidad y producen cantidades elevadas de cortisol, una sustancia cuyo exceso en la sangre perjudica al hipocampo (la zona del cerebro relacionada con el aprendizaje y la memoria que está situada cerca de las sienes).
9. Sé positiva. El optimismo ante la vida y las emociones positivas son factores que predisponen a la buena salud mental y protegen del Alzheimer”, afirma el doctor David Snowdon en un estudio sobre esta enfermedad titulado 678 monjas y un científico, publicado por la editorial Planeta. Según el epidemiólogo americano de la Universidad de Kentucky, “comparando las autobiografías de estas religiosas y estudiando sus perfiles psicológicos hemos llegado a la conclusión de que cuanto más optimista y positiva es una persona, mucho menos riesgo tiene de padecer Alzheimer”.
10. Haz crucigramas. Los pasatiempos activan nuestra mente porque con ellos se logra un importante nivel de concentración y refuerzan y crean nuevas sinapsis neuronales (conexiones entre las células nerviosas que sirven para que se transmita la información de unas a otras). Esto no impide la aparición de la enfermedad, pero podría retrasar su edad de desarrollo.




Textos: Ruth Pereiro