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Limón dentro de un hielo
 

Bocados hidratantes



Nutrición sana


Otras formas de conseguir la dosis hídrica necesaria


Sin agua, nuestro cuerpo no funciona. “Sirve para transportar nutrientes a las distintas células, dar consistencia a los tejidos y lubricar las articulaciones”, explica Carmen Gómez Candela, jefa de unidad de nutrición del hospital La Paz de Madrid. Cuando no recibe suficiente agua, la piel, además, se reseca con más facilidad y se puede producir estreñimiento, en los casos más leves.
Si eres de las que no te gusta el agua o simplemente el cuerpo no te la pide, hay otras formas de conseguir la dosis hídrica necesaria: un vaso de leche, dos peras o una rodaja de sandía tiene el mismo poder hidratante que un vaso de agua. Eso sin contar con que aporta otros nutrientes, vitaminas y minerales que el agua no contiene y que se pierden cuando sudamos.
Todos los alimentos, excepto los aceites, contienen agua. Hay algunos cuyo aporte hídrico es muy elevado, por ejemplo, el melón, la lechuga, el tomate, los pimientos y la cebolla tienen más de un 90%; y otros, como el yogur, las cerezas y las judías verdes, entre 80 y 90%. Además, al hidratarte pasarás menos calor porque el líquido ayuda a disiparlo.

PARA NO MORIRSE DE SED

“La sed aparece cuando ya ha comenzado el proceso de deshidratación en nuestro cuerpo”, explica María Garriga, dietista del hospital Ramón y Cajal de Madrid. “Sólo por la transpiración de la piel y las funciones orgánicas se pierden al día 800 ml de agua”, aclara Carmen Gómez. En verano, por tanto, debemos beber un litro más y evitar el alcohol y los alimentos con cafeína y teína, que favorecen la pérdida de agua, aunque fríos parezcan refrescantes.
Una forma eficaz de aumentar la dosis diaria de agua es incrementando la dieta con sopas, gazpachos, cremas y batidos. Hay que tener en cuenta, además, que las verduras absorben gran cantidad de agua en el proceso de cocción. ¡Apúntate a ellas!




Textos: Ruth Pereiro