Cuida tu pecho
Tu salud
Así se previenen los problemas
Una de cada dos mujeres, en alguna ocasión en su vida, sufre un problema en el pecho. Esta molestia pueden ir desde un dolor, una tensión mamaria, una rojez y bultos, hasta el temido cáncer de mama –cada año, 16.000 mujeres se ven afectadas por este problema–. Pero no hay que tener miedo a esta enfermedad. Si un tumor se descubre antes de que sea invasivo, las posibilidades de curación son del 99%. Por eso es tan importante acudir al ginecólogo una vez al año y hacerte una mamografía anual a partir de los 45.
La dieta mediterránea es la mejor opción culinaria que tenemos las mujeres para preservar la salud de los senos. La fruta, la verdura, el aceite de oliva, el pescado azul y los cereales, tomados diariamente, hacen a nuestros senos más resistentes frente a las enfermedades. Por contra, “la mantequilla, el queso graso, los helados y las comidas grasientas incrementan entre un 10% y un 20% la posibilidad de desarrollar cáncer de mama”, afirma una investigación del Instituto Oncológico de Ontario (Canadá). Así que, ya sabes: la salud de tu pecho está en tus manos.
EXPLÓRATE TU MISMA
La Sociedad Americana del Cáncer nos lo deja muy claro: desde los 20 años hay que hacer una autoexploración mensual.
Cuándo: El mismo día cada mes; el mejor, después de terminar con el periodo.
Cómo: Ponte frente al espejo, con las manos en la cintura, y observa si hay alguna variación en el pecho –incluidos los pezones–. Luego sitúa la mano izquierda detrás de la cabeza y usa los dedos de la mano derecha para comprimir el tejido del pecho izquierdo y buscar algún bulto en el pecho y en la axila. Haz lo mismo con la otra mano.
Elige el Sujetador más Sano
Llevarlo o no es una elección personal, salvo en la lactancia, en el postparto y si tienes síndrome premenstrual, momentos en los que es muy recomendable. Si lo usas, ten en cuenta:
Cómo: Los más recomendables tienen tirantes anchos, están hechos de fibras naturales, “y no hacen marca debajo del seno ni en los hombros”, explica la ginecóloga Otilia Martín. Puedes o no dormir con él; pero si lo haces, que no lleve aros y procura que sea muy suavecito.
Cada cuánto renovarlo: Depende del uso, pero no superes los dos años.
Textos: Carla Nieto (asesorada por Otilia Martín , ginecóloga del Centro de Salud y Mujer de Madrid)