Clásicas
Natación. Si existe un deporte de verano, se trata sin duda de la natación. El estilo más sencillo es la braza, pero si tienes problemas de espalda opta por otro. Según Antonia Velasco, licenciada en Educación Física y profesora de natación: “En este caso resulta mejor, precisamente, nadar a espalda o a crol, ya que esta zona se mantendrá estirada mientras haces ejercicio”. Resulta un deporte muy completo, pues trabajas todo el cuerpo. “La natación –afirma Antonia– no define los músculos, pero sí quema grasa y, por lo tanto, adelgaza”. Según la experta, nadar en el mar cansa menos que en una piscina: “Al flotar más se realiza menos esfuerzo”.
Lo mejor: como no hay impacto contra el suelo, las articulaciones no sufren. Además, viene bien para eliminar contracturas.
Lo peor: si sopla viento de poniente, puede acarrear riesgos (no levanta olas pero riza el mar y produce resaca).
Dónde: una piscina natural de agua salada. En El Hierro (Canarias), las piscinas del Pozo de las Calcosas son espectaculares.
Deportistas
Voley playa. “No hace falta ser una atleta para practicar este deporte divertido que fomenta las relaciones sociales”, es la opinión de Javier Bosma, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. “Además –continúa Javier–, si hablamos de voley playa en plan recreativo no es necesario que cada equipo tenga sólo dos jugadores: cuantas más seáis, más entretenido resultará el partido”. Al jugar se trabajan abdominales, glúteos, muslos, gemelos y, por supuesto, hombros.
Lo mejor: haces deporte y te pones morena. ¡Qué manera de aprovechar el tiempo!
Lo peor: las quemaduras solares.
Dónde: en muchas playas hay campos. “Y no hace falta alquilarlos”, matiza el deportista. Federación Española de Voleibol, tel.: 917 014 090.
Aventureras
Windsurf. Déjate llevar por el aire. Si ya sabes navegar, es la época perfecta para practicar y, si nunca lo has hecho, ten en cuenta que es como montar en bicicleta: una vez aprendido nunca se olvida. Lo primero que debes controlar es el equilibrio sobre la tabla, en cuanto lo domines tendrás hecho un 70% del trabajo. Si te decantas por el windsurf, ejercitarás, sobre todo, los brazos, pues cuanto más viento sople, más fuerza tendrás que hacer con ellos para sujetar la vela. Los glúteos y piernas serán tu punto de apoyo, por lo que trabajas también el tren inferior.
Lo mejor: en cuanto manejes la vela será un gustazo navegar y fortalecer tu musculatura.
Lo peor: aprender a dar la vuelta y... ¡las agujetas tras el primer día!
Dónde: en la Real Federación Española de Vela (tel.: 915 195 008) te dirán las playas en las que puedes aprender a navegar. Las mejores son las del norte. En San Sebastián, por ejemplo, hay mucha tradición surfera, y sus playas están menos masificadas que en Tarifa (Cádiz).
En pareja
Piragua. Ha llegado el momento de comprobar la coordinación que hay entre tu pareja y tú. ¿Cómo? Dando un paseo en una piragua biplaza. Según Beatriz Muriel, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte: “Lo más importante es la coordinación entre las dos personas, ya que si una rema con más intensidad o a un ritmo diferente, la embarcación girará sin parar”. A fuerza de remar se trabajan deltoides (hombros), dorsales (espalda) y bíceps (brazos). Los amateurs no suelen trabajar las piernas, por lo que cargan demasiado el tronco. “Según vas cogiendo práctica, las piernas entran en juego, pues las usas para girar o basculas con ellas”, explica Beatriz.
Lo mejor: es una buena manera de aprender a coordinar movimientos, tanto individuales como en pareja.
Lo peor: al principio te dolerá la cintura, pero cuando le cojas el truco dejará de hacerlo.
Dónde: puedes comprar una piragua de plástico en cualquier tienda de deportes, como Decathlon (tel.: 902 323 336) o a través de Internet en www.urkankayak.com Las hay desde 300 e. Si es vuestra ‘primera vez’, conviene que el mar esté totalmente en calma y vacío de bañistas, para evitar ‘tropiezos’.