Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Rafi Sevilla con su bebé
 

Rafi Sevilla, 39 años: “Gracias al pecho, se recuperó mejor que en la incubadora”



Tu salud


Lactancia materna: bueno para él bueno para ti


Rafi Revilla tiene una niña, Ada, de un mes y medio. Ada nació prematura, y justo por eso su madre decidió llevársela a casa con apenas 2 kilos de peso. Lo que esta dependienta quería era practicar con su hija el Método de la Madre Canguro, que consiste en estimular al recién nacido con el cuerpo de la madre como si de una incubadora natural se tratara.

Tu hija estuvo 5 días en la incubadora...

Sí, nació por debajo del peso normal y sólo me dejaban cogerla entre 10 y 20 minutos cada 3 horas. Yo quería darle el pecho, sobre todo al principio, cuando más lo necesitaba, pero en el hospital resultaba muy complicado. Cuando me dieron el alta quería llevar a mi hija a casa, pero no me lo permitieron porque aún no había alcanzado el peso necesario según el protocolo.

¿Qué hiciste entonces?

Me sacaba la leche en casa y las enfermeras se la daban en biberón. Pero vivía a 20 kilómetros del hospital, imagínate... Sabía que podía hacer lo mismo que la incubadora, mejor aún. Soy su madre. Al final conseguimos que saliera de la clínica, a los 3 días, y con tan sólo 10 gramos más de lo que pesaba que al nacer.

¿Qué fue lo más duro?

Me daba miedo todo. La niña tenía poca fuerza y no sabía si se estaba alimentando bien. Era muy pequeñita. Poco a poco le fui cambiando el biberón por mi pecho hasta que lo conseguí. A los 3 días engordó lo que las tablas tienen estipulado para una semana: 150 gramos. Gracias al pecho, se recuperó mejor que en la incubadora.

¿Qué es lo que más valoras de la lactancia?

Se crea una relación muy especial. Con biberón no la sentía tan mía. Cualquiera le puede dar el biberón, mientras que el pecho sólo yo, su madre. El pecho lo pide siempre: para dormir quiere teta, cuando está estreñida, nerviosa... Por algo será.

Lo has pasado mal, ¿ha merecido la pena?

Es muy cansado, pero sí, merece la pena. Yo estaba muy motivada, incluso he pedido una excedencia para estar con la niña.



Textos: Sonia García