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chica en el agua
 

¡Ojo al agua!



Tu salud


Protégete contra las infecciones


La conjuntivitis es una irritación de la conjuntiva (una capa fina y delgada que actúa como pantalla protectora del ojo) y de las mucosas de la nariz provocada por el cloro de las piscinas o la excesiva exposición solar”, explica el oftalmólogo Luis Arrevola. Además del cloro, hay otros factores intrínsecos a la época estival que pueden empeorar nuestra salud ocular: la sequedad del ambiente y el aire acondicionado, que causan evaporación de la lágrima y como consecuencia ojo seco, las partículas en suspensión causantes de la alergia ocular, las cremas solares.
Los síntomas de una conjuntivitis son fácilmente reconocibles: ojos rojos, picores, sensación de quemazón, acuosidad o lagrimeo, mucosidad (verde o amarilla) –sobre todo, nada más levantarnos–, y fotofobia (sensibilidad a la luz). Si los tienes, no te desesperes; es fácil de curar, pero no dejes de ir al médico, porque si persisten, pueden generar alteraciones oculares leves y severas, como las cataratas.

LAS NORMAS BÁSICAS

Cuando pasees o hagas deporte, usa gafas de sol homologadas y provistas de filtro protector para los rayos ultravioleta. Si quieres broncearte, póntelas opacas, sin cristales, de las que venden en las farmacias (cuando el cristal se recalienta es perjudicial para los ojos). Cuando nades o bucees, lleva gafas de piscina y no abras los ojos dentro del agua.

¿Te pican los ojos? Pues no los frotes, ya que así lo único que consigues es arañar la zona y arrastrar las partículas hacia el interior. Otro modo de protegerlos es utilizando gorras o viseras, sobre todo en las horas centrales del día (de 12.00 h a 16.00 h). Y recuerda que no es recomendable usar las lentillas en la playa ni en la piscina porque aumentan el riesgo de contraer infecciones y causan sequedad ocular.

REMEDIOS CASEROS

Ante los síntomas señalados, acude al oftalmólogo cuanto antes, nunca te mediques ni hagas caso de los consejos de las amigas. El colirio debe ser prescrito por un doctor. Hasta que el especialista te reciba has de saber que “hay otros remedios eficaces, como aclararse los ojos con agua fresca, limpiarse la zona con un algodón empapado en manzanilla tres o cuatro veces al día, y aplicar suero fisiológico”, advierte Arrevola.




Textos: Victoria Villaamil (asesorada por Luis Arrevola, oftalmólogo de la clínica Baviera)