Tres cosas hay en la vida: dinero, amor... y salud. Esta última, es quizá la más importante porque gozar un bienestar físico y psíquico es la clave para disfrutar de la vida a cualquier edad.
Sentirse bien por fuera y por dentro es una de las máximas aspiraciones de cualquier persona. Conseguirlo, además, no depende tanto de la edad como de adoptar unos hábitos de vida saludables. Alimentarse correctamente, hacer ejercicio de forma regular, o renunciar al tabaco son algunas de las cosas que garantizan llegar a una edad avanzada en plena forma.
Tampoco hay que desdeñar la importancia de la prevención a la hora de conservar una salud de hierro. Por ejemplo, someterse a un chequeo médico anual es la mejor manera de descartar patologías importantes o de atajarlas a tiempo en caso de producirse.
Por último, no hay que perder de vista los múltiples recursos saludables que brinda la naturaleza: frutas, verduras, plantas... en ellas se encuentra la clave para remediar pequeñas dolencias y para prevenir otras muchas. Y es que nunca estar sano fue tan fácil.
CHEQUEOS MÉDICOS: MÁS VALE PREVENIR
Los chequeos médicos son una de las formas más responsables, sencillas y seguras de controlar nuestra salud. Hombres, mujeres, niños... todos pueden (y deben) pasar una revisión anual, si bien ésta tendrá distintas características e incidirá en aspectos diferentes dependiendo de la edad, el sexo y el historial del paciente.
NIÑOS: Normalmente, los niños necesitan pasar los siguientes chequeos:
Primer mes: un control pediátrico cada semana, que determine su peso, talla y examen físico completo.
De 2 a 6 meses: uno cada mes.
De 6 meses a 1 año: cada 2 meses.
A partir del año: un chequeo pediátrico al año (hasta los 12 meses); análisis de sangre (a partir de los 2 años) oftalmológico (antes de que el niño empiece el colegio) y odontológico (a los 6 años por primera vez e, incluso, antes si observas que tiene algún problema dental).
MUJERES: Dependiendo de la edad, el chequeo deberá constar como mínimo de:
Menores de 40 años: Una vez al año, revisión de la vista, de los dientes y ginecológica; revisión de la piel una vez cada 3 años. Las fumadoras deberían hacerse, además, radiografía de tórax y espirometría una vez al año.
Mayores de 40 años: igual que las anteriores, pero añadiendo una mamografía (que deben ser anuales al cumplir los 50); revisiones cada 6 meses, desde la menopausia, donde se controlan el nivel de colesterol, la presión arterial...
HOMBRES: En el caso de los hombres, aparte de las pruebas comunes en todo chequeo anual (exploración física, electrocardiograma, análisis de orina...), se hace especial hincapié en:
Test de colesterol: en los hombres es especialmente importante para prevenir trombos arteriales.
Endocrinólogo: Si se sufre adiposidad abdominal, porque esa grasa localizada está ligada a enfermedades coronarias.
Urológico: A partir de los 50 años es necesario someterse a un examen de próstata una vez al año.