Al pasear por las calles de Granada se recuerda que la ciudad fue el último bastión de los árabes nazaríes en España. Contaba un arabista que un día Granada se acostó musulmana y al día siguiente se levantó cristiana. Este acontecimiento es rememorado cada año en la fecha que se conoce como el Día de la Toma. El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos tomaron posesión de la Alhambra. Boabdil, el último rey nazarí, entregó las llaves del recinto y, una vez abiertas sus puertas, Íñigo López de Mendoza las cruzó al frente de un gran desfile militar. Después, el confesor de la reina Isabel celebró la primera misa y alzó el pendón y el escudo real en la Torre de la Vela.
Estos actos se celebran en la actualidad, pero cambia el lugar elegido para ello; la misa se oficia en la Capilla Real. A continuación, desfila una procesión que lleva el pendón hasta el balcón del Ayuntamiento.
Granada respira magia y alberga joyas irrepetibles. Una es
la Alhambra, cuyo nombre significa castillo rojo y hace referencia al color de sus muros. Sus majestuosos palacios rozan la perfección. Otra, la catedral, que se empezó a construir en estilo gótico y se terminó en barroco.
Pero lo más auténtico es el
Albaicín. Accede a este emblemático barrio por la puerta de Elvira y, una vez dentro, visita la iglesia del Salvador, antigua mezquita, y la de San Nicolás, desde cuya plaza puede verse la Alhambra. Y no te pierdas el Generalife, el mausoleo de los Reyes Católicos en la Capilla Real, el hospital de San Juan de Dios, el
Parque de las Ciencias... No podrás marcharte.