¿Quién no conoce su Semana Santa y la Feria de Abril? Pero más alla de los tópicos, Sevilla tiene un patrimonio cultural y artístico amplísimo: casas palacio, edificios de gobierno, universidad, hospitales, hoteles monumentales y, por supuesto, obras religiosas. Iglesias y conventos aparecen por doquier en cada esquina, por lo que mermeladas, pastas y bizcochos realizados artesanalmente por las monjas son típicos de la ciudad.
Una disculpa ideal para guiar tus pies a Sevilla y vivir un fin de semana de emociones es la Copa Davis, con la selección española de tenis, que se celebrará del 3 al 5 de diciembre. En el tiempo que te quede libre entre partido y partido, no te pierdas El Alcázar, el palacio real habitado más antiguo de Europa, formado por un conjunto de edificios y jardines de gran belleza. Visita también la catedral, con la torre de la Giralda, uno de los pocos restos que quedan de la antigua mezquita almohade. En su interior, el retablo del altar mayor es uno de los más grandes del mundo.
Y no olvides pasear por Triana, Los Remedios y Santa Cruz, sus tres barrios emblemáticos. Recorrer sus zonas verdes y las calles, entrando en los bares de tapas y charlando con sus gentes, es una auténtica delicia. Y si completas estos paseos con un crucero por el Guadalquivir, comprobarás que es cierto que Sevilla tiene un color especial.
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